Querer es poder

Qué es querer y que es poder (como verbo).

Todos queremos ser algo en la vida.

De principio al nacer ya somos algo: recién nacido, uno más en el mundo, hijo o hija, nieto, nieta,  sobrino o sobrina, uno más en las estadísticas: local, regional, nacional, continental, mundial.

Claro que nuestro querer inmediatamente de haber nacido, por la nueva realidad, es recibir abrigo (¡Qué horror! Y tan calientito que estaba). Deben ser nuestros primeros pensamientos. Más luego, el hambre; comer, comer hasta saciarse. Nos debemos preguntar, seguramente: ¿seré el único? Debe haber el recuerdo de que fuimos miles de espermatozoides en busca del óvulo. ¿Qué suerte la mía en haber penetrado en el óvulo; y los otros donde fueron? Penetraron en otros óvulos o se perdieron. ¡Qué suerte la de ellos, sin haber llegado a ser! O quizás, también.

Ahora el sueño, dormir y dormir. En el anterior ambiente también dormía. Debe haber sido así.

Cuánto tiempo ha transcurrido. Ahora en la calidad de bebé. Es decir siendo bebé: abrigo, alimentación, comida; ¿qué más? Caricias, cariños; estar en los brazos de mi madre, de mi padre, mis abuelos, tías y tíos, la familia. ¡Qué sorpresa! ¿Cuántos somos?

Ahora soy hija, nieta, sobrina, hermana, prima; o hijo, nieto, sobrino, hermano, primo.

¿Quisimos ser todo eso? ¡Quizás sí! ¡Quizás no!

Luego del entorno familiar el entorno local (comunal, de barrio, de zona. Ir a la escuela, al colegio, a la profesionalización y el servicio a la sociedad. Cuanta cosas que llegamos a ser. Ahora creo que  estamos en la condiciones decir: ¡que queremos ser! Y todo lo que quisimos ser fuimos. Y pasamos.

En la actividad productiva, de acuerdo a nuestras capacidades, participamos igualmente con nuestro querer. Algunos sin darnos cuenta.

El “querer es poder”: en quiero ser estudiante y pudimos; quiero ser profesional (técnico, técnico superior, académico, licenciado, doctor, etc.) y pudimos (creo que vale el término).

Cuando el querer y el poder tienen correspondencia no es difícil lograr lo que queremos y lo que podemos. Pero si el querer y el poder no tienen correspondencia, naturalmente que es difícil, muy difícil o imposible los logros.

¿Qué correspondencia tienen nuestros querer y poder? En este momento, como diríamos “en este momento histórico”. Desde nuestras más básicas posibilidades: un empleo o un negocio o industria.

Para el empleo que sabemos hacer, técnicamente  en que somos hábiles, cuál nuestra pretensión salarial, que nivel profesional tenemos.

Para el negocio o la industria aparte de las habilidades contenidas para el empleo  debemos disponer de los recursos físicos para el negocio o la industria.

Mucha gente ha iniciado su actividad para munirse de los medios para vivir en condiciones muy difíciles, pero las han superado: aprendiendo, preparándose, superándose. Desde luego, también hay gente que tuvo condiciones muy propicias para desenvolverse en la actividad que desempeñaba (calificamos esa situación con  el término de suerte). Puede que sí o puede que no.

 

 

 

 

Pensar en los demás. Pedagogía de la felicidad.

FelicidadLa vida en nuestro planeta está expresada en formas diferentes: desde protozoarios (unicelulares) hasta el organismo humano (50 billones de células) que no tienen vida exclusiva individual. Las unicelulares como comunidad cumplen funciones entre abastecerse a ellos mismos y su exterior hacia otras comunidades.

En el organismo humano cada célula con función entre abastecer y abastecerse, en función de comunidad. No solamente para la función individual, sino darse a los demás.

En la sociedad es función básica mantener la especie, función de comunidad. Y cada acción además del individual en función social.

Puede que haya individuos que solo piensan en ellos mismos como individuo, pero deben considerar que ellos tienen su ser como conjunto social. Es verdad, como decimos, actúan egoisticamente, gozan de beneficios producto de la sociedad. Pero, los goces no pueden permanecer indefinidamente en poder de ellos, se dan a los demás.

Aquí una nota Beatriz Montesinos (psicologa) en INED21, de la propuesta de aprender a pensar en los demás, que debe ser consciente, desde luego:

Y dice:

“¿Qué será lo más importante de este curso?”- pregunta el maestro.

“¡Ser feliz!”- responden los alumnos

“¿Por qué estamos aquí?- vuelve a preguntar

” ¡Para ser felices! – responden de nuevo 

“Sólo tenemos una vida. Tenemos que vivirla con alegría.” A continuación los niños aplauden y ríen.

No es un cuento zen, ni una fábula, ni siquiera una película…Esto ocurre al principio del curso de 4º A de la escuela de primaria Minami Kodatsuno, en la ciudad de Kanasawa, en Japón, y el profesor se llama Toshiro Kanamori.

En esta clase se aprende matemáticas, lengua, ciencias… pero hay un objetivo principal que guía el desarrollo de todas las actividades: el objetivo de las clases del señor Kanamori es aprender a pensar en los demás.

¿Y cómo aprendo acerca de los demás? Primer paso: aprendiendo sobre mi mismo.

Cada alumno tiene un cuaderno donde escribe cartas dirigidas al resto de compañeros. En estas cartas los niños expresan sus emociones acerca de situaciones personales o relacionadas con el desarrollo del curso: alegría, enfado, tristeza, decepción, gratitud…Todos los días, tres niños leen las cartas en voz alta, y comparten con los demás sus sentimientos. Hablan de la vida, de la enfermedad, de la alegría, de la pérdida, hasta de la muerte de los seres queridos, y en un proceso de total catarsis, contagian y comparten los sentimientos de dolor y alegría con sus compañeros. Aprenden lo que es la EMPATÍA. El profesor Kanamori la define con una frase preciosa:“Deja que la gente viva en tu corazón. Cabe tanta gente como quieras.”

El señor Kanamori cree que la labor más importante de un profesor es enseñar que la vida tiene un gran valor, y anima a sus alumnos a experimentar la alegría de vivir, los anima a aprovechar todas las oportunidades de expresar su propia personalidad individual. Su receta para la felicidad de los niños consiste en que cada uno de ellos ha de reafirmar sus puntos fuertes y los de sus amigos, y que sus amigos han de hacer lo mismo con los de él. La clase ideal es aquella en la que los alumnos crean fuertes vínculos entre ellos.

A lo mejor el señor Kanamori no ha leído manuales acerca de Inteligencia Emocional, ni grandes tratados de Psicología y Pedagogía. El señor Kanamori es sólo un MAESTRO, que ama la vida, que ama su trabajo y que entiende que lo más importante que debe aprender un niño es a SER FELIZ PENSANDO EN LOS DEMÁS.

 

Detectar y fomentar el talento

Publicado enINED21.  jul 30, 2013

Iniciamos una nueva línea de contenido: “Audiovisuales”, esos imprescindibles para todos los que nos dedicamos, directa o indirectamente, a la pasión educativa. Un conjunto de documentos esenciales para orientarse y compartir todas las preguntas y posibles respuestas de la educación en el s. XXI.

Hoy presentamos una entrevista a dúo, donde José Antonio  Marina y Javier Tourón profundizan y nos revelan qué es el talento y su relación con la matriz educativa. El equívoco en su definición, sus posibilidades y estrategias, todo ello y más en este diálogo con dos autores de prestigio.

No se la pierdan, les gustará…

http://ined21.com/detectar-y-fomentar-el-talento/

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Decálogo para construir una buena autoestima

  • La base para solucionar los problemas está en mejorar la autoestima

  • En cualquier momento y a cualquier edad podemos cambiar y mejorarla

UnUna chica se mira en un espejo cóncavo ROYAL GALERY a chica se mira en un espejo cóncavo ROYAL GALERY

Beatriz G. Portalatín

Madrid  Actualizado: 07/08/2015

La base para solucionar cualquier problema es, en la mayoría de los casos, mejorar la autoestima. Dependiendo del problema habrá otras cosas que potenciar o trabajar, pero este elemento será el cimiento principal en el que se construyan todas las posibles soluciones. Tener una buena autoestima nos hace más seguros, más capaces y más libres y la experiencia así lo ratifica: cuando mejor nos sentimos con nosotros mismos es cuando obtenemos mejores resultados, cuando nos atrevemos a ponernos metas más altas y a luchar por aquello que realmente queremos. Partimos de cómo nos sentimos y eso es lo que trasmitimos.

La psicóloga Silvia Congost, autora del libro Autoestima autonómica (Zenith), lo explica de este modo: “Los seres humanos tenemos un radar que siempre busca confirmar lo que pensamos. Si nos sentimos mal, los buenos momentos del día pasarán desapercibidos y nos centraremos sólo en lo malo para confirmar así lo que estamos pensando y cómo nos estamos sintiendo”. Por eso, es fundamental tener un buen autoconcepto y una buena imagen de nosotros, o lo que es lo mismo, tener una buena autoestima. Este concepto además repercute claramente en nuestra salud mental, pero también en la física.

“La autoestima es la base de nuestra existencia”, afirma Olga Castanyer, psicóloga especializada en asertividad y autoestima y autora de libros como Sin ti no soy nada o Enséñale a decir no. Todo el mundo tiene un mínimo de autoestima, de lo contrario, no seríamos capaces de defendernos, ni de protegernos ni siquiera de sobrevivir.

Cuando una persona tiene una buena autoestima, confía en sí misma y tiene seguridad, lo que le permite dar pasos hacia adelante para conseguir sus metas y desarrollar sus capacidades. Por el contrario, cuando una persona tiene una baja autoestima se limitará simplemente a protegerse. Pero no construirá, no crecerá. Estará permanentemente tensa, y tendrá sin duda un gran desgaste emocional. Por tanto, “la autoestima es a la salud mental lo que la respiración es a la salud física”, afirman por su parte Cecilia Martín Sánchez y Marina García Fuentes, directoras del Instituto de Psicología y Desarrollo Personal PSICODE.

La interpretación de las cosas

En cualquier situación de nuestra vida, donde las cosas no salen como esperamos, nuestra autoestima puede verse afectada. Si no conseguimos el trabajo que esperábamos, si tenemos un conflicto con un amigo o si tenemos una ruptura de pareja. Sin embargo, en cualquiera de estos casos, la autoestima de la persona quedará más o menos dañada en función de cómo interprete ese hecho concreto, si lo interpreta como un fracaso personal o por el contrario como algo circunstancial, por razones externas a su persona. “Si la persona lo interpreta como un fracaso y además se atribuye ese fracaso a sí mismo, su autoestima quedará muy mermada. Más aún si, los errores que cree haber tenido los achaca a características personales y estables de su persona, como por ejemplo, su personalidad o atractivo físico”, explican García y Martín.

Es decir, si en una ruptura sentimental , crees que tu pareja te ha dejado por ser como eres y no por otras razones externas, la autoestima en estos casos queda mucho más dañada que si entiendes que tu pareja te ha dejado por otros motivos ajenos a tus características de personalidad.

Sin duda, una ruptura sentimental es uno de los momentos donde la autoestima pueda quedar más dañada. Todo ser humano, explica Castanyer, quiere que le quieran y está programado para esforzarse con tal de conseguirlo. Y lógicamente, es en la pareja donde esta necesidad más se pone de manifiesto. Por eso, cuando hay una ruptura sentimental dependemos exclusivamente de nosotros mismos para sentirnos válidos: la pareja ya no nos proporciona esa sensación y toda nuestra autoestima se tambalea. En estos casos, lo importante es tener en cuenta tres claves fundamentales. Tal como enumera Castanyer, primero, saber que no tenemos que depender de nadie para sentirnos válidos y dignos de ser queridos. Segundo, tener claro que nadie nos va a cubrir esa necesidad de forma plenamente satisfactoria más que nosotros mismos. Y tercero, ser conscientes de que tener una pareja es gratificante y cubre muchas demandas afectivas, pero cada uno de nosotros es único por sí mismo, con independencia de que en ese momento de su vida una pareja le quiera o no.

Ante una ruptura, también es fundamental interpretarla de forma adecuada: sin considerarlo un fracaso ni culparse por ello. “Hay muchos factores externos que pueden haber influido y que no dependen directamente de nosotros”, insisten García y Martín.

Construyendo desde niños

La autoestima al igual que todo en la vida, empieza a edificarse desde niños. Después, en base a nuestras experiencias y vivencias esa autoestima se tambaleará en multitud de ocasiones. Pero siempre podrá restablecerse. Lo importante es tener a mano las herramientas necesarias.

A nivel de autoestima, explica Congost, todos tenemos un 30% que es genética y un 70% que se construye, sobre todo de manera inicial, cuando somos pequeños, con la educación de los padres. Una vez que soy adulto, mi autoestima es la que es, pero en cualquier momento podemos mejorarla. “A cualquier edad y circunstancia, siempre podemos cambiar nuestro autoconcepto, nuestra confianza, nuestra seguridad y acceder a ser independientes y felices, porque estamos hechos para ello”, insiste Castanyer.

Pero la clave de todo está en la base, en el aprendizaje que hayamos adquirido desde niños. “Hay que educar a través del reconocimiento y del afecto, evitar la sobreprotección y sobre todo, educar desde el error”, señala Congost. Hay que reconocer al niño sus logros, por pequeños que sean e insistirle en que puede mejorar, pero nunca echar por tierra lo poco o mucho que haya conseguido. Es esencial mostrar efecto a los niños, hay padres que nunca han dado abrazos y besos a sus hijos y ese cariño es clave para crecer mejor y más felices, sobre todo, más seguros.

Del mismo modo, es fundamental evitar la sobreprotección, hay que dejar que los niños vayan poco a poco siendo autónomos y por último, no ver el error como un fracaso, sino todo lo contrario. “Hay que permitir a los hijos que se equivoquen porque ahí está el verdadero aprendizaje”, concluye Congost.

10 claves para mejorar nuestra autoestima

  1. Aprender a valorar las cualidades personales que todos tenemos
  2. Disminuir el perfeccionismo y aceptar que todos cometemos errores
  3. Hacer aquello que siempre hemos querido hacer y no nos hemos atrevido
  4. Actuar con independencia, atreverse
  5. Afrontar nuevos retos, arriesgarse
  6. Recordar los éxitos que hemos conseguido en la vida
  7. Identificar las ‘voces críticas’ que todos tenemos en algún momento y aprender a cambiarlas por otras más positivas
  8. Aprender a cuidarnos y a tener en cuenta los deseos y necesidades
  9. Dejar de hacer listados de ‘tareas pendientes’
  10. Hacer la vida fácil: dejar de hacer aquellas pequeñas cosas que bajan el ánimo y no son necesarias y gastar esos esfuerzos en aquellas que sí hacen sentir mejor

Entusiasmo

Es una acción repentina movilizada por la voluntad para desarrollar un proceso.

Acción repentina pues de pronto se intenta la realización de algo en propio interés, de nivel familiar o de grupo.

Movilizada por la voluntad, la gran fuerza que cada uno de nosotros tenemos, que las más de las veces las dejamos intacta o muy escasamente accionada.

Todos podemos movilizar entusiasmos y, ciertamente los movilizamos, en dimensiones diferentes, que no siempre llegan al máximo o apenas en un inicio.

De niños el entusiasmo de ir a la escuela, cuyos efectos las más de la veces se va diluyendo por las competencias al que nos hallamos sometidos frente a los compañero, las exigencias del entorno social, la acción de los educadores. Los problemas: la deserción escolar, la aversión a algunos temas de estudio, la auto calificación baja, la autoestima disminuida.

En la formación profesional, que corresponde a la juventud, considerada desde los 15 a 25 años de edad, las actitudes frente al entorno disminuyen indefectiblemente el entusiasmo, que en lugar de ir ascendiendo disminuyen.

Sobre el entusiasmo se han realizado muchos estudios: sus razones, efectos, logros.

Originalmente nos dicen, sistematizados por el diccionario: RAE

El entusiasmo.

Es una acción repentina movilizada por la voluntad para desarrollar un proceso.

Acción repentina pues de pronto se intenta la realización de algo en propio interés, de nivel familiar o de grupo.

Movilizada por la voluntad, la gran fuerza que cada uno de nosotros tenemos, que las más de las veces las dejamos intacta o muy escasamente accionada.

Todos podemos movilizar entusiasmos y, ciertamente los movilizamos, en dimensiones diferentes, que no siempre llegan al máximo o apenas en un inicio.

De niños el entusiasmo de ir a la escuela, cuyos efectos las más de la veces se va diluyendo por las competencias al que nos hallamos sometidos frente a los compañero, las exigencias del entorno social, la acción de los educadores. Los problemas: la deserción escolar, la aversión a algunos temas de estudio, la auto calificación baja, la autoestima disminuida.

En la formación profesional, que corresponde a la juventud, considerada desde los 15 a 25 años de edad, las actitudes frente al entorno disminuyen indefectiblemente el entusiasmo, que en lugar de ir ascendiendo disminuyen.

Sobre el entusiasmo se han realizado muchos estudios: sus razones, efectos, logros.

Originalmente nos dicen, sistematizados por el diccionario: RAE

(Del lat. tardío enthusiasmus, y este del gr. ἐνθουσιασμός).

  1. m. Exaltación y fogosidad del ánimo, excitado por algo que lo admire o cautive.
  2. m. Adhesión fervorosa que mueve a favorecer una causa o empeño.
  3. m. Furor o arrobamiento de las sibilas al dar sus oráculos.
  4. m. Inspiración divina de los profetas.
  5. m. Inspiración fogosa y arrebatada del escritor o del artista, y especialmente del poeta o del orador.

http://definicion.de/entusiasmo/  (Internet)

El entusiasmo es la exaltación del ánimo que se produce por algo que cautiva o que es admirado. El término procede del latín tardío enthusiasmus, aunque su origen más remoto se encuentra en la lengua griega. Para los griegos, entusiasmo significaba “tener un dios dentro de sí”. La persona entusiasmada, por lo tanto, era aquella guiada por la fuerza y la sabiduría de un dios, capaz de hacer que ocurrieran cosas.

En la actualidad, se conoce como entusiasmo a aquello que mueve a realizar una acción, favorecer una causa o desarrollar un proyecto. Por ejemplo: “Voy a tratar de despertar su entusiasmo por la lectura con un libro de cuentos”, “Jorge perdió el entusiasmo por el trabajo desde que le recortaron el sueldo”, “Siento un gran entusiasmo ante el viaje que estamos a punto de emprender”.

El entusiasmo puede entenderse como el motor del comportamiento. Quien está entusiasmado con algo, se esfuerza en sus labores y exhibe una actitud positiva ya que tiene un objetivo por cumplir. Un trabajador redoblará sus esfuerzos si sabe que puede acceder a un aumento de salario gracias a un buen desempeño; en cambio, si descubre que cualquier esfuerzo será en vano, es probable que pierda el entusiasmo.

La felicidad y el bienestar interior también se asocian al entusiasmo, que puede surgir de manera natural y espontánea, sin que existan motivos concretos o específicos. Durante las épocas alegres y positivas de nuestra vida, solemos afrontar el día a día con un entusiasmo espontáneo, que parece ser un rasgo de nuestra personalidad. En cambio, los momentos de mayor dificultad a nivel emocional o económico suelen atentar contra los deseos de luchar, y en ellos se encuentra la clave para salir adelante.

Existen diversas formas de entender el concepto de entusiasmo, y en gran parte se encuentra ligado a la vocación, en cuanto a que en cada individuo se manifiesta de manera particular y, muchas veces, impredecible. Hay quienes creen que todos nacemos con un talento especial, y que solo algunos lo descubren; por otro lado, existe la teoría de que unos pocos afortunados llegan a este mundo con habilidades sobresalientes, y que siempre oyen el llamado de la vocación, aunque decidan ignorarlo.

Se trata de un aspecto de nuestra vida muy difícil de comprender, dada su naturaleza intangible y las infinitas combinaciones que se dan en la construcción de cada personalidad, lo cual deriva en infinitos caminos para analizar la mente y sus características. Sin embargo, incluso las personas más reservadas sienten debilidad por una actividad, y emanan una alegría capaz de iluminar una ciudad entera cuando tienen la posibilidad de llevarla a cabo.

Ni siquiera quienes se muestran más apagados, aquellos que evidencian una sensación de derrota ante los desafíos de la vida, pueden esconder su felicidad si se les presenta un objetivo que toque esa parte tan profunda de su ser que, muchas veces, solo ellos conocen. El entusiasmo se despierta por motivos y de formas diferentes en cada uno y, a diferencia de la vocación, parece estar al alcance de todo ser humano.

La vida moderna, que nos sumerge desde nuestro nacimiento en una sociedad consumista, suele conducirnos a una espiral de inconformismo y decepción ante la idea de no poder alcanzar nuestros objetivos, tanto a nivel emocional como profesional. Todo comienza cuando permitimos que otros decidan cuáles son nuestras necesidades, qué nos hace felices, con quiénes queremos compartir nuestra existencia.

En la mayoría de los casos, dado que dichas elecciones no son propias, llega un punto en el cual perdemos el entusiasmo y se desmorona toda la estructura a nuestro alrededor; la solución, por lo tanto, es tan simple como desgastante: cuestionar cada aspecto de nuestra vida, para dar con la combinación de objetivos y necesidades que verdaderamente nos corresponde.

Para más información o para intercambiar criterios y opiniones, estamos a nuestra dirección de correo electrónico qulqititi@gmail.com

Formarse

En nuestro mundo basamos nuestras acciones al modo del que nos hemos formado: en el ámbito hogareño, en la escuela, en la comunidad; las mas de las veces para sobrevivir. Pero debe ser función fundamental para ser feliz. Una buena formación nos permitirá desenvolvernos con fluidez, el mismo redundarán en que las acciones implique en el bienestar no solamente de uno sino de la comunidad en la que se desarrolla, razón por la que consideramos que  “Formarse significa desarrollar y poner en práctica el deseo de aprender, e ingresar así en el mundo común de tradiciones y cultura en el que habitamos

Así podemos orientarnos mejor con el profesor Ricardo Yepes Stork

 

¿QUE SIGNIFICA “FORMARSE”?

Concepto de formación
Para admitir que uno debe formarse es preciso saber antes que significa. Por eso vamos a señalar en primer lugar los dos significados principales del termino.
Formación significa en primer lugar aprendizaje. No se trata de un aprendizaje cualquiera, referido a cosas exteriores, o a destrezas, sino específicamente aquel que tiene que ver con la propia vida, con la propia persona, con la propia conducta e intimidad. Formarse significa ni más ni menos que aprender a vivir. Y aprender a vivir es aprender a actuar de modo que el conjunto de lo que uno haga, el comportamiento, tenga un buen resultado final: una vida que haya merecido la pena.
Ordinariamente, una vida así se denomina una vida lograda, una vida feliz. Formarse significa entonces aprender a vivir de tal modo que uno sea feliz. Formarse significa aprender a ser feliz.
En segundo lugar, formación significa cultivo de uno mismo, es decir, algo así como regar y cuidar una tierra fértil para que produzca frondosas plantas. La tierra fértil son las aptitudes naturales del hombre; su cultivo seria la tarea de adquirir cultura, de asimilar interiormente conocimientos de manera que uno resulte enriquecido con lo que sabe. Formación es poseer lo aprendido, tener conocimientos, haber sido educado, tener riqueza interior, saber leer en el gran libro del mundo, de la sociedad y de la historia todo cuanto éste tiene que enseñarnos. Formarse significa entonces desarrollar y poner en práctica el deseo de aprender, e ingresar así en el mundo común de tradiciones y cultura en el que los hombres habitan.
A partir de esta doble definición del concepto “formación” se nos abre un panorama muy amplio: “formarse” es algo mucho mas profundo, duradero e importante que adquirir unas simples destrezas técnicas, o unas formalidades de buena conducta exterior, o unos conocimientos teóricos supuestamente importantes, pero densos y aburridos como una ociosa tarde de verano.

Formarse es aprender a vivir
Si formarse es aprender a vivir, a primera vista esto parece un conocimiento casi mágico, muy difícil de conseguir: proporcionaría nada menos que la felicidad. Sin embargo, la cuestión es mas fácil de lo que parece: “formación llamamos al proceso de sacar al hombre de su encierro en si mismo, típicamente animal; a la objetivación y diferenciación de sus intereses, y, con ello, al aumento de su capacidad de dolor y de gozo. Hoy se escucha con frecuencia que la educación tiene como tarea el que los jóvenes aprendan a defender sus intereses. Pero hay una tarea más fundamental: la de enseñar a los hombres a tener intereses, a interesarse por algo; pues quien ha aprendido a defender sus intereses, pero en realidad no se interesa más que por él, no puede ser feliz. Por eso, la formación, la creación de intereses objetivos, el conocimiento de los valores de la realidad, es un elemento esencial para una vida lograda”. (1)
Formarse vendría a ser entonces algo así como aprender a captar los valores que la realidad nos brinda. Por eso lo primero que hace falta para formarse es ser receptivo, abrirse a la realidad, buscar, ser abiertos, tener deseos de saber. La palabra humana, la palabra de los otros, nos habla, nombra las cosas y nos abre mundos nuevos, nos ofrece relatos en los que el tiempo vivido por otros se condensa y resume. Y el descubrimiento de su significado es tarea primordial del aprendizaje, mediante el cual desciframos el perfil de nuestro mundo, y de otros mundos que nos llegan a través de la palabra, sea forma viva y pronunciada ante nosotros, en la conversación, sea mediante un texto o una palabra que acompaña a las imágenes telecomunicadas a través de la pantalla. En todos los casos, el oído nos abre la realidad del lenguaje, y con él el mundo humano, la cultura, la historia, la tradición y, sobre todo, el sentido de cuanto vemos. Por eso el oído es el camino por el que la realidad penetra en nosotros. Sentir, tener los sentidos abiertos, significa ser receptivos, acoger en nosotros el mundo que vivimos y darle forma.
Todo esto se puede resumir de un modo mas sencillo de lo que parece: para que la realidad tenga sentido hay que comprenderla, preguntarse los porqués. Y para comprenderla hay que ser receptivo, no podemos ni darle la espalda ni imponerle respuestas a priori. Por eso formarse significa aprender a escuchar lo que la realidad y los otros tienen que decirnos, aprender a captar valores. Los valores, una vez que se interiorizan gracias a la receptividad que uno tiene para captarlos, pasan a ser los fines que uno se propone conseguir a medio y largo plazo.
Esos fines son los que condicionan las decisiones pequeñas, por ejemplo la de si hoy dejo el trabajo sin terminar o no. Si me importa la estimación del jefe y de mis colegas, debo terminarlo, y entonces sacaré fuerzas de flaqueza. Pero puede ser que en esa pequeña decisión este un poco en juego mi propia seguridad, mi buena reputación en el empleo, mi ascenso profesional. Incluso puede ser que yo no pueda permitirme correr riesgos en mi trabajo por una soberana razón: los míos dependen de ese trabajo, y yo con eso no juego. Entonces hay un valor último que es para mi el acicate para trabajar cansado: el amor familiar, algo que forma parte de la sustancia íntima de mi felicidad.
Los valores que cada uno tenemos en el fondo del corazón son los que buscamos alcanzar y vivir. Nuestra conducta esta condicionada por esos valores. Ellos son los fines a medio y largo plazo que busca nuestra conducta, nuestra voluntad y nuestra libertad. Se puede usar aquí un símil muy apreciado por Aristóteles: (2) cada uno somos el piloto de la nave de nuestra vida. Somos nosotros quienes dirigimos la nave a través de las olas, corrigiendo el rumbo, guiándonos por las estrellas y por el sol, sorteando las dificultades y las tormentas, hasta acercamos al puerto que constituye nuestro objetivo. Del piloto se requiere una vigilancia continua, que no permita desviaciones pequeñas si quiere evitar las grandes. El puerto al que queremos llegar es una vida buena, feliz y lograda. Nuestra estabilidad y competencia profesional, y la paz y desahogo de nuestro hogar, son parte de los bienes que contiene. Esta escrito en las estrellas por donde hemos de navegar para alcanzar esos bienes. Pero somos nosotros quienes hemos de leer las estrellas para manejar bien el timón.
Pues bien: desarrollar las propias capacidades, formarse, significa y consiste, como se ha dicho, en aprender a vivir, aprender a aspirar a todo aquello que uno puede llegar a ser. Si no sabes lo que puedes ser, ¿cómo empezaras a serlo? Si no tienes un punto de destino, ¿qué rumbo vas a elegir?. La forma clásica de mostrar el puerto de destino donde acaba la travesía en que consiste ser hombre es el famoso verso de Píndaro: “¡sé el que puedes llegar a ser!” Atrévete a aspirar a aquello de que eres capaz. (3)
Dicho de otra manera: el saber más importante para el hombre es saber querer, saber lo que se quiere, saber cuáles son los deseos, aspiraciones, ideales y valores que uno tiene. Si uno no sabe lo que quiere tampoco sabe que puede llegar a ser, puesto que la acción y el conocimiento práctico son la manera en que nos realizamos como personas al ejercer nuestra libertad: llegamos a ser aquello que de hecho queremos ser. Y se dice de hecho porque la conducta que seguimos nos convierte en personas mejores o peores. La conducta es el rumbo y el puerto, es aquello en que uno termina convirtiéndose. Si seguimos un rumbo malo, el puerto de llegada queda fuera de ruta y aparece otro distinto: uno no llega a ser lo que quería o pensaba, sino otra cosa. Si seguimos el rumbo bueno mediante una atenta disciplina de navegación, uno termina convirtiéndose en aquello que se propuso, uno termina llegando a puerto, aunque sea más tarde o en peores condiciones de las que pensaba.
Y aquí se nos impone una primera conclusión: para desarrollar nuestras capacidades, para formarse y aprender a vivir, hay que saber responder a estas preguntas: ¿qué es lo que verdaderamente me importa?; ¿a qué aspiro?; ¿qué me he propuesto?; ¿qué es lo que quiero de verdad?. Ellas son las que encierran las claves de una vida. Por eso, formarse significa aprender a dirigir la propia vida hacia el puerto de su destino.
Aprender a querer significa aprender a tener deseos, aprender a pensar que se quiere, que se busca, que empresas vamos a acometer. Hoy en día se habla mucho de ética. Es señal de lo necesitados que andamos de valores que rijan nuestra conducta, pues la ética, desde luego, es ese saber práctico del que aquí se habla: saber que debemos querer para llegar a ser lo que realmente podemos ser. La condición primera de este saber es, por tanto, atreverse a querer, tener imaginación suficiente para que nuestros deseos lleguen un poco mas allá, o un mucho más allá, de la realidad que nos viene dada. Aprender a querer es una ayuda inestimable para ejercer la creatividad mas importante de la que somos capaces: aquella que ejercemos respecto de nosotros mismos, la que nos lleva a realizar nuestras aspiraciones y hacer nuestro lo que buscamos.
Así pues, ser receptivo respecto de la realidad, saber desear y esforzarse por vivir lo deseado, desear cosas que valgan la pena, todo eso es una pequeña parte de lo que significa estar formado como persona, ser hombre en el pleno sentido de la palabra.
Por eso se dijo al principio que formarse es aprender a ser feliz.

Formarse es aprender a leer el gran libro del mundo
El segundo gran significado que al principio se menciono de la palabra formación indicaba cultivo de uno mismo, enriquecimiento. No se trata de un enriquecimiento económico, sino de poseer y guardar dentro de sí aquello que uno aprende, de modo que uno al formarse se hace rico en conocimientos. Formarse tiene entonces que ver con la idea de guardar lo aprendido, de descubrir verdades nuevas, mundos que uno no sospechaba ni que existieran. Formarse es aprender a buscar la verdad y a dejarse medir por ella, ser realista en el pleno sentido de la palabra.
Todo esto se puede resumir en la idea de ser culto, de “ser leído”, de “tener mundo”, de haber ampliado el radio de los propios intereses, de haber roto el estrecho marco de los pequeños afanes particulares, hasta alcanzar una visión más elevada y universal, capaz de considerar positivamente lo distinto e incluso ´lo a primera vista extraño, capaz incluso de asimilarlo, de hacerlo propio y quedar así “ampliado por dentro” con aquello que uno ha aprendido, visto y hasta vivido.
Formarse tiene entonces que ver con la idea de adquirir experiencia, amplitud, universalidad, cultura, para evitar ser “pueblerino”, para abrirse a los otros, salir de uno mismo e ir mas allá del propio punto de vista. Una persona formada, en este sentido, es alguien capaz de hablar con los demás, alguien que se hace entender y sabe decir las cosas, porque realmente tiene algunas cosas que decir, y sobre todo porque razona bien, con seriedad, lógica y rigor, sin dejarse llevar por prejuicios, precipitaciones o emociones pasajeras. Formarse significa saber pensar y saber decir lo que uno quiere decir. Una persona formada es alguien que tiene una opinión propia acerca de los distintos asuntos, alguien que no se deja engañar, alguien que tiene criterio personal para decidir y opinar sobre los problemas que se le plantean.
Y así, fácilmente se echa de ver que persona formada significa persona madura.
Por eso, formarse, como ahora veremos, es algo que nos pone en condiciones de tratar adecuadamente a los demás, para que los demás nos traten adecuadamente a nosotros. Por ejemplo, una persona madura, formada, es aquella capaz de aportar opiniones valiosas a los demás cuando estos las necesitan. Por eso, una persona formada es una persona capaz de aconsejar porque es capaz de discernir, porque tiene experiencia, porque ha visto y vivido lo suficiente como para que uno pueda fiarse de su opinión. Una persona bien formada es alguien capaz de enfrentarse por sí misma con sus responsabilidades e incluso capaz de ayudar a otros a que lo hagan.
Una persona no formada, por el contrario, es alguien que no sabe salir del estrecho círculo que le marcan sus necesidades orgánicas o materiales, alguien que no se eleva por encima del apremio que marca el instinto y que no se abre a los demás, alguien que en definitiva es torpe para la vida social, inculto como para poder ingresar en ese mundo común en el que los hombres habitan. Las personas no formadas se caracterizan por su extremado desinterés hacia todo lo que no sea suyo, por su incapacidad de hacerse cargo de todo lo que este un poco lejos de su radio de intereses inmediatos.
Una persona no formada tampoco es capaz de reaccionar de manera proporcionada ante lo nuevo, ante lo desconcertante o lo inconveniente. Probablemente no tendrá criterios para juzgarlo, y su reacción será demasiado vehemente o demasiado banal.
Y es que estar bien formado tiene mucho que ver con un aspecto de la virtud de la prudencia del que pocas veces se habla: la difícil ciencia de ciencia de distinguir lo importante de lo que no lo es. Estar bien formado significa tener criterio adecuado para dar a las cosas la importancia que realmente tienen, y no la que parecen tener.
Y por eso, una persona bien formada es prudente con más facilidad, y además reacciona después de modo más adecuado, con el necesario autodominio, o la necesaria energía, o la necesaria templanza. Formarse bien es el mejor camino para practicar las virtudes mas fácil y sólidamente.
Como ya ha quedado indicado, formarse significa entonces aprender a entender el lenguaje común de los hombres, descubrir sus costumbres, instituciones, leyes, tradiciones y obras de cultura. Para ello hay que aprender a leer todo lo que “esta escrito” en ellas, es decir, todo lo que significan, todo lo que guardan, todo lo que recuerdan o hacen presente. Formarse significa aprender a tener memoria, no sólo de lo que le ha ocurrido a uno, sino también a los demás, saber de donde viene uno, cuál es el pasado del que se procede, del que ha surgido nuestro modo de vivir, de actuar.
Por eso, formarse significa adquirir costumbres y hábitos, aprender a oír la tradición, empezar a ejercitarse en modos de hacer las cosas, llegar a ser lo que los otros son mediante la asimilación vivida de sus modos de comportarse, de comer, de beber; adquirir hábitos de compostura, de cortesía, aprender a hablar, a vestirse.
Formalmente conlleva la puesta en práctica de todo lo que sugiere la palabra “humanizarse” o “civilizarse”, de todo lo que conlleva ingresar y pasar a formar parte de una determinada comunidad, sea una familia, una universidad, una empresa, una institución política o cultural. Formarse es entrar plenamente, como persona madura, en la vida social humana.
Formarse significa entonces aprender a compartir los intereses comunes, sumarse a los grandes esfuerzos que la humanidad ha hecho para progresar, hacer la vida más humana y la tierra más habitable. Formarse significa entonces comenzar a interesarse por los esfuerzos colectivos, participar con los demás de los mismos afanes, hacerse depositarios y transmisores de las tradiciones que unen a los hombres, asumir responsabilidades en las tareas públicas e institucionales, aceptar el peso de continuar lo que los otros han comenzado.
Y así enlazamos con lo dicho al principio: formarse es aprender a interesarse por lo que otros han hecho, por las tareas que aún están pendientes en los distintos campos de la actividad humana. Formarse es, en definitiva, ponerse en condiciones de continuar uno mismo esas tareas. Formarse es en definitiva aprender a vivir en común, experimentar que la vida humana nunca puede ser solitaria.

Notas
(1) R. Spaelmann, Etica: cuestiones fundamentales, Eunsa, Pamplona, 1993, 47-48
(2) Cfr. Aristóteles, Etica a Nicómaco, 1104ª 9
(3) Cfr. Spaelmann, Felicidad y benevolencia, Rialp, Madrid, 1990, 159-160
Bibliografía
R. Alvira, Reivindicación de la voluntad, Eunsa, Pmplona, 1988, 130-148
F. Millán-Puelles, La formación de la personalidad humana, Rialp, Madrid, 1987, 51-
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Guía Orientativa Asesoría Académica Universidad de La Sabana
2001

Las profesiones en el futuro

El futuro es una proyección del pasado, pasando por el presente, en correspondencia a nuestra inteligencia que diseña el porvenir o el futuro en base a la realidad que se vive.

La Real Academia de la Lengua Española anota: futuro, ra. (Del lat. futūrus). adj. Que está por venir. U. t. c. s. m. || 4. Gram. Tiempo que sirve para denotar una acción, un proceso o un estado de cosas posteriores al momento en que se habla. Amaré, habré amado, amare, hubiere amado. ||  ~ compuesto. m. Gram. El que denota acción, proceso o estado futuros respecto al momento en que se habla, pero pasados con relación a una acción, un proceso o un estado posteriores a dicho momento.  Denota asimismo la probabilidad de una acción o un estado de cosas anteriores al momento en que se habla.  || futuro contingente. m. Lo que puede suceder o no. || 

En el futuro , casi inmediato, 2020 a 2030, entraran en función nuevas profesiones y lo analiza así lo propuesto en el presente artículo de Carlos Manuel Sánchez en la revista XL Semanal, con el siguiente esquema:

¿Que será?

¿Qué hará?

¿Por qué habrá demanda?

¿Cómo será su jornada?

¿Qué estudiará?

 

El futuro es de las profesiones que todavía no existen

Hace 20 años, ¿quién sabía lo que era un ‘webmaster’? El mercado laboral cambia a la velocidad de la luz y las empresas no encuentran trabajadores adecuados a sus necesidades. Mientras, gobiernos, instituciones y ‘think tanks’ buscan descifrar las tendencias del futuro. Analizamos los cinco estudios más destacados sobre el tema en busca de las claves para no quedarse atrás.

En el futuro, los jóvenes aspirarán a formarse en profesiones totalmente nuevas.

Si su hijo le dice que de mayor quiere ser guía de turismo espacial o ingeniero de esqueletos robóticos, no le dé una colleja. Porque lo más probable es que acabe trabajando en una profesión que todavía no existe. O eso, al menos, afirman los expertos mundiales. Gobiernos, instituciones y think tanks hacen sus predicciones sobre el mercado laboral del futuro. Hemos comparado los informes más prestigiosos realizados en Europa y los Estados Unidos… y sus conclusiones sorprenden.

La consultora McKinsey publicó el pasado mes de enero un estudio elaborado a partir de 8000 cuestionarios distribuidos entre jóvenes, empresas y centros de formación en ocho países europeos. En el estudio, cuatro de cada diez empleadores se quejan de que no pueden encontrar trabajadores que ocupen puestos en sus empresas, y más de un tercio de los encuestados dijeron que sus negocios están sufriendo por la escasez de trabajadores con las habilidades apropiadas. En resumen, no es tanto que falte trabajo como que los centros educativos no están enseñando a sus alumnos lo que deberían aprender.

Sin embargo, más del 70 por ciento de las instituciones educativas encuestadas no se dan por aludidas y opinan que sí están preparando adecuadamente a sus graduados para el mercado laboral. Así que algo no encaja. Y en este fuego cruzado las víctimas son los jóvenes: uno de cada tres jóvenes de la Unión Europea está mano sobre mano. Según Mona Mourshed, directora educativa de McKinsey, existe un desfase entre lo que se enseña para obtener un título y lo que necesita hoy la economía. «Educadores y empleadores viven en universos paralelos», zanja. Y para muestra, un botón. El empleo en el sector de la construcción ha caído un 62 por ciento en España desde 2005. Pero no parecen haberse enterado ni los responsables políticos ni los rectores de las universidades. O les da igual, porque el número de graduados en Arquitectura e Ingeniería Civil ha crecido nada menos que un 174 por ciento.

Este desfase es trágico e invita a los chavales a hacerse preguntas demoledoras. Si la sociedad ya no me garantiza que llegaré a ser lo que quiero, incluso después de haber hecho todo lo que me han inculcado que hay que hacer, ¿por qué esforzarme? ¿Por qué emplear tantos años en formarme si no estoy recibiendo una educación que sirva para el mundo real? En definitiva, ¿para qué estudiar? No obstante, estudiar es la solución. Como afirma el informe de McKinsey, el mundo se enfrenta a una escasez de 40 millones de trabajadores con educación superior en el año 2020 y a un posible superávit de casi cien millones de trabajadores poco cualificados que lo van a tener crudo. O más crudo, en todo caso, que sus amigos con carrera o FP. Lo que hay que hacer es replantearse qué habilidades se necesitan y procurar que los jóvenes las adquieran. ¿Sacamos la bola de cristal para ver qué futuro laboral les espera? Partimos de varias premisas. A lo largo de la vida desempeñarán tres o más profesiones diferentes. Algunas de ellas aún no existen. Y la clave del éxito será la capacidad de adaptación a un mercado global cambiante.

¿Qué sectores necesitarán mano de obra cualificada? Según la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento Americano de Empleo, serán aquellos con fuerte contenido tecnológico y los vinculados a la economía ‘verde’. Pero también profesiones más tradicionales, relacionadas con el cuidado de las personas, como enfermero o fisioterapeuta, como consecuencia del envejecimiento de la población. Experimentarán un auge la asistencia a domicilio, los terapeutas experimentales, que propondrán tratamientos alternativos a los pacientes; y los cirujanos de la memoria, que ayudarán a los ancianos a conservar sus recuerdos.

Bruselas ha lanzado su propio estudio y también estima que el aumento de puestos de trabajos se concentrará en tres áreas: sanidad, tecnología de la información y economía ‘verde’. En este último sector se crearán veinte millones de empleos a partir de 2020. Por ejemplo, rastreador de trazabilidad, que estudiará la cadena de proveedores para evitar comprar productos muy contaminantes. Estas y otras ocupaciones se recogen en un macroestudio del think tank británico Fast Future, que vislumbra 110 nuevas profesiones en 2030 (de este informe hemos seleccionado los diez nuevos empleos que aparecen en este reportaje). En la misma línea, la consultora Sodexo identifica 30 profesiones. Algunas nacerán de la fusión de carreras; por ejemplo, agrochef, una combinación de cocinero y agricultor ecologista. Y otras de la resolución de problemas, como arqueólogo digital, experto en investigar la reputación digital de personas y sociedades, bien para sacar trapos sucios o bien para ocultarlos.

Otro informe, del Institute for the Future, con sede en Silicon Valley, detalla cuáles son las técnicas que deberán dominar los trabajadores del futuro, es decir, las asignaturas que deberían aprender. Por ejemplo: inteligencia social, la capacidad para conectar y empatizar con los colegas; pensamiento adaptativo, para hallar soluciones y respuestas originales a problemas que surgen sobre la marcha; la habilidad para traducir inmensas cantidades de datos en conceptos abstractos y saber encontrarles una aplicación práctica; transdisciplinaridad o ser capaces de entender conceptos de múltiples disciplinas. Y también pericia para filtrar la sobrecarga de información y detectar lo relevante. Como advierten los autores del estudio, se trata sobre todo de habilidades humanas, asignaturas que los robots y las máquinas, con los que habrá que competir para encontrar trabajo, tienen problemas para aprobar.

Yo seré agricultora vertical

-¿Qué hará? Cultivará verduras en edificios y rascacielos que funcionarán como grandes invernaderos en altura.

-¿Por qué habrá demanda? Porque en el año 2030 la población mundial superará los 8300 millones de habitantes, 1200 millones más que ahora. Y la mayoría vivirá en ciudades. Harán falta nuevos terrenos cultivables con una extensión mayor que Brasil para alimentarlos. Una solución será la agricultura vertical. Cultivos hidropónicos (sin suelo, en soluciones acuosas), tapizando las paredes y tejados con un entramado de mallas y tuberías. Un edificio de 30 plantas podría alimentar a diez mil personas. La idea es que las ciudades sean fértiles y se autoabastezcan.

-¿Cómo será su jornada? Tendrá que programar el riego por goteo, revisar los paneles solares de la calefacción, monitorear las condiciones atmosféricas, cosechar, comercializar los productos… El objetivo es que el consumidor sea local o de kilómetro cero para minimizar la huella de carbono por el transporte en camiones frigoríficos y evitar el sobrecoste de los intermediarios.

-¿Qué estudiará? España es líder mundial en tecnologías hidropónicas y de invernadero. En esta campo son punteras la Universidad de Almería, con Grado en Ingeniería Agrícola, y la Universidad Politécnica de Cartagena (Murcia), con Grado en Ingeniería de la Hortofruticultura. Otra opción es el posgrado en Ciencias Ambientales en la Universidad de Columbia (EE.UU.), donde Dickson Despommier al que se considera el padre de la agricultura vertical es profesor de Salud Pública y Ambiental.

Yo seré nanomédica

-¿Qué hará? Aplicará la nanotecnología el nanómetro es una millonésima de milímetro a la medicina. Terapia génica, reparación de tejidos, tratamientos oncológicos a la carta…

-¿Por qué habrá demanda? Las nuevas terapias tendrán escala molecular. Por ejemplo, se construirán microrrobots capaces de buscar y destruir células tumorales, o de regenerar músculos, o de disolverse en la sangre con una carga de antibióticos. Los nanosistemas de liberación de fármacos transportarán los medicamentos directamente a las células diana y reducirán su acumulación en las sanas, disminuyendo su toxicidad.

-¿Cómo será su jornada? Líderará un equipo donde habrá cirujanos y farmacéuticos, y se coordinará con ingenieros en nanomateriales y expertos en mecánica, electricidad o imagen microscópica. Pasará consulta, diseñará soluciones concretas para cada paciente y supervisará la intervención en el quirófano.

-¿Qué estudiará? La nanomedicina ofrecerá oportunidades a médicos, ingenieros, químicos, biólogos… En la Universidad de Santiago de Compostela imparte clases María José Alonso, catedrática de Tecnología Farmacéutica reconocida por sus investigaciones en nanopartículas como vehículos para la aplicación de vacunas. En EE.UU., James Baker dirige el Instituto de Nanotecnología para Medicina de Míchigan.

Yo seré ‘meteopolicía’

-¿Qué hará? Controlará y perseguirá actividades ilícitas que alteren la meteorología.

-¿Por qué habrá demanda? El cambio climático y la escasez de agua harán surgir una delincuencia especializada en modificar los patrones meteorológicos. Estos cambios podrán poner en riesgo cosechas de las que dependen millones de vidas y ocasionar grandes fluctuaciones en los precios de cultivos estratégicos cereales, café, cacao…, para especular en los mercados.

-¿Cómo será su jornada? Inspeccionará actividades sospechosas mediante el análisis en tiempo real de los datos recopilados por drones y sensores en tierra. El objetivo es perseguir a los ladrones de nubes, que durante décadas formaron parte del folclore conspiranoico y que en 2030 tendrán a su disposición un arsenal de agentes químicos y biológicos. En la actualidad ya se usan cohetes de yoduro de plata para estimular la lluvia.

-¿Qué estudiará? El Máster en Geofísica y Meteorología de la Universidad Complutense, por ejemplo. Los ‘meteopolicías’ formarán equipo con agentes dedicados al contraterrorismo. En la Universidad de Ginebra (Suiza), el profesor Jean-Pierre Wolf ya trabaja en la alteración de la meteorología mediante láser de onda ultracorta, capaz de evitar el granizo.

Yo construiré coches alternativos

-¿Qué hará? Diseñará y fabricará transportes con materiales y combustibles alternativos.

-¿Por qué habrá demanda? Porque la tecnología de nanotubos de carbono, material que soporta enormes fuerzas tensiles, permitirá crear vehículos más resistentes y ligeros. Además, se habrán abaratado los coches híbridos enchufables y fuel cell (con celdas de combustible de hidrógeno y oxígeno). En la década de los veinte comenzará el declive de la extracción de petróleo. Las ecobicicletas que no necesitan pedaleo se pondrán de moda.

-¿Cómo será su jornada? La mayoría del desarrollo tendrá lugar en los departamentos de I+D de los fabricantes de automóviles actuales. Pero habrá start-ups fuera de la industria, en especial con nuevos combustibles y baterías. El diseño sobre plano, la integración de los diferentes subsistemas, la manufactura de las piezas y los ensayos en carretera consumirán la mayor parte de la jornada.

-¿Qué estudiará? El Grado en Diseño Industrial y el Grado en Ingeniería del Automóvil de la Universidad Nebrija, en Vigo. También se puede seguir un itinerario relacionado con la Ingeniería de los Materiales en la Politécnica de Madrid, con diseño en 3D y prácticas en empresas. Audi y Toyota usan las 24 horas de Le Mans como banco de pruebas para sus prototipos híbridos y eléctricos.

Yo seré trabajadora social de redes

-¿Qué hará? Dará apoyo moral y psicológico a los marginados de las redes sociales.

-¿Por qué habrá demanda? Porque en 2030 llegará al poder la primera generación de nativos digitales. No habrá distinción entre la vida real y la virtual, ya que el acceso a las redes, a través de smartphones, tabletas, gafas, electrodomésticos e incluso aplicaciones insertadas en el cerebro, permitirá una simbiosis entre experiencia digital y física. Viviremos en red y quedarse fuera equivaldrá a una muerte civil.

-¿Cómo será su jornada? Atenderá a los parias del nuevo orden digital. Aunque se habrá perdido en gran medida la privacidad, seguirá habiendo víctimas de ciberacoso, sexting, espionaje, difamaciones, burlas, adicciones, mobbing… Además, habrá marginados voluntarios que se alejarán de las redes y a los que deberán reconducir si intentan volver. Las empresas estarán muy pendientes de su reputación digital y el trabajador social deberá mitigar el estrés que provocará la publicidad viral negativa en las plantillas.

-¿Qué estudiará? Psicólogos especialistas en relaciones grupales y trastornos de la conducta. Ya hay cátedras de ciberpsicología, como la de Kent Norman en la Universidad de Maryland, experto en computer rage, sentimientos de frustración por el uso de las tecnologías. También hay cursos de computación afectiva en el MIT Media Lab, en Massachusetts.

Yo seré ‘biohacker’

-¿Qué hará? Alterará el ADN de plantas, animales y seres humanos para crear nuevos virus benéficos (mejorar cosechas y vacunas) o criminales.

-¿Por qué habrá demanda? Porque los códigos genéticos se podrán traducir y piratear como se hace ahora con el lenguaje binario de los ordenadores. El transhumanismo, esto es, la creencia de que es factible y deseable alterar la información genética para crear un ser superior, ya no será una utopía. Muchos profesores de Informática de la universidad vendrán de movimientos underground.

-¿Cómo será su jornada? La mayoría de los genomas de los seres vivos serán de acceso público, pero sus alteraciones podrán patentarse. Las dudas éticas sobre la creación de nuevas especies y cíborgs quedarán en segundo plano. Algunos hackers se convertirán en celebridades, otros estarán en las listas de los delincuentes más buscados.

-¿Qué estudiará? Muchos biohackers provendrán del activismo. Otros recibirán apoyo institucional, serán financiados por farmacéuticas y compañías de agricultura transgénica o serán reclutados por las agencias de seguridad gubernamentales. Un curso de diseño en Goldsmiths (Universidad de Londres) con el bioartista Tuur Van Balen puede abrir los ojos a las implicaciones de esta disciplina.

Yo seré gestor de avatar docente

-¿Qué hará? Programará la interfaz que conectará a los alumnos con sus profesores virtuales y con las empresas que ofrecen trabajo.

-¿Por qué habrá demanda? El nuevo contexto educativo será multitarea, multimedia, hipertextual… Un dato: en 2019, la mitad de las enseñanzas de secundaria se impartirán on-line en EE.UU.

-¿Cómo será su jornada? El papel del educador será reformulado. Pero también el de los estudiantes, cuya atención será incluso más dispersa que ahora, sin que sean penalizados por ello. Los conocimientos ya no se memorizarán, se descargarán. El profesor se convertirá en un orientador, un guía interactivo y, en muchos casos, un avatar o representación gráfica que servirá de mediador entre el programa docente y los directivos de las empresas. No impartirá asignaturas. Ayudará a que el alumno se cree su propio menú de intereses según su vocación y las necesidades del mercado.

-¿Qué estudiará? Según Nicholas Negroponte, por un lado, los alumnos aprenderán en PC, tabletas y otros dispositivos; por otro, los ordenadores no se limitarán a enseñar, también lo aprenderán todo sobre cada alumno y lo conectarán a las empresas que ofrecen un puesto que se adecue a su perfil. Máster en la Universidad de Warwick (Reino Unido), donde es profesor Sir Ken Robinson, conocido por sus charlas en TED sobre educación.

Yo seré consultora gerontológica

-¿Qué hará? El consultor de bienestar gerontológico asesorará a clientes de la tercera edad en temas médicos, psicológicos, dietéticos, legales…

-¿Por qué habrá demanda? La población mayor de 80 años triplicará la actual y estará más en forma que nunca. Los ancianos dispondrán de soluciones médicas, farmacéuticas, protésicas, psiquiátricas y deportivas para seguir ‘dando guerra’. Proporcionar apoyo para que esa fase vital sea saludable reducirá, además, el coste para las arcas públicas.

-¿Cómo será su jornada? Será un profesional todoterreno que no asesorará solo sobre cuidados médicos. También los ayudará con el mantenimiento del hogar, el transporte, las relaciones sociales, el ejercicio… Será también un consultor legal (legislación sobre pensiones), dietético (seguir un régimen) y motivacional. Hará de psicólogo, los ayudará con las gestiones bancarias… Su actividad no estará circunscrita a las clases adineradas, ya que sus servicios se incluirán en muchos planes de jubilación.

-¿Qué estudiará? Enfermería y Fisioterapia son dos carreras tradicionales que están en todas las quinielas de profesiones con un futuro brillante. En este caso, más que la especialización, es conveniente optar por una estrategia holística (global). Cuantas más habilidades, mejor: desde cocina hasta musicoterapia.

Yo seré inspector de cuarentena

-¿Qué hará? Establecerá un perímetro de seguridad en caso de un brote epidémico mientras se identifica el agente patógeno.

-¿Por qué habrá demanda? Las epidemias transmitidas por virus de animales, como mutaciones de gripe, y la amenaza del bioterrorismo generalizarán los centros de control y prevención de enfermedades, como el de Atlanta (EE.UU.), donde se guardan repositorios de virus, bacterias y parásitos en caso de precisar vacunaciones masivas, con equipos de respuesta de emergencia.

-¿Cómo será su jornada? Serán brigadas estacionales o a tiempo completo, en función del problema. Los agentes trabajarán en turnos cortos para evitar su propio contagio. Recibirán adiestramiento psicológico para manejar situaciones de estrés. Establecerán puntos de control, protocolos de descontaminación y zonas de evacuación.

-¿Qué estudiará? Disciplinas como medicina, biología sanitaria, microbiología, epidemiología y veterinaria serán viveros profesionales. También militares con experiencia NBQ (en la guerra nuclear, biológica y química). El inspector de cuarentenas ofrecerá un servicio similar al de los agentes de aduanas especializados en bioseguridad en puertos y aeropuertos. El Instituto de Patógenos Emergentes de la Icahn School of Medicine (Nueva York) es un centro mundial de referencia en esta especialidad.

Yo seré ingeniera de órganos

-¿Qué hará? Fabrica órganos y extremidades mediante una combinación de ingeniería genética, regeneración de tejidos, robótica y cirugía.

-¿Por qué habrá demanda? La medicina regenerativa ya no es la utopía del doctor Frankenstein. Los científicos creen que cada parte del cuerpo tiene células capaces de regenerarse; solo hay que ‘convencerlas’ para que crezcan. Los avances en robótica y biomateriales harán posible la sustitución de órganos y extremidades sin necesidad de trasplantes y el almacenaje de piezas de recambio.

-¿Cómo será su jornada? Habrá picos de demanda. Por ejemplo, cuando los soldados regresen de una misión de combate. Entre la clientela también habrá deportistas lesionados y ancianos con rotura de cadera. Un riñón o un hígado podrán ser cultivados en incubadoras, mientras que un brazo precisará la integración de nanocirugía, nervios de fibra óptica, piel artificial, músculos sintéticos…

-¿Qué estudiará? El Grado y/o Máster en Ingeniería Biomédica (Barcelona, Valencia, Zaragoza, Madrid, Navarra…). Es una carrera multidisciplinar con materias como electrónica, informática, biomecánica, rehabilitación, robótica… Un pionero en la ingeniería de tejidos celulares es Anthony Atala, director del Instituto Wake Forest de Medicina Regenerativa de Carolina del Norte.

-Profesiones tradicionales al alza: farmaceúticos, mecánicos de bicicleta, conductores, jardineros, fontaneros, psicólogos, programadores de software, intérpretes, químicos, paisajistas, ecólogos, hidrólogos, geólogos, matronas, comerciales… Y una carrera que nunca suele fallar: dirección y administración de empresas.

Fuentes:

-Educación hacia el empleo, cómo poner a la juventud europea a trabajar, McKinsey & Company. (www.mckinsey.com).

-The shape of jobs to come, fast future (Posibles carreras emergentes en el horizonte de 2030). (www.fastfuture.com)

-Future skills 2020. Informe sobre habilidades del futuro, Institute for the Future (Universidad de Phoenix). (www.iftf.org)

-Profesiones más demandadas, U. S. Bureau Labour of Statistics. (www.bls.gov)

-30 profesiones para 2030, Sodexo (Workplace Trends 2014). (www.sodexousa.com)

El primer paso

Escalera a la cima

El primer paso es la minima acción para llegar a la cima. Muchos de nosotros no nos animamos porque, aparentemente, no se tiene un lugar a donde llegar. Y ciertamente, si no se tiene propuesto a donde llegar es muy dificil dar un primer paso.

Para dar un primer paso hay recomendaciones por doquier: como dar ese paso, los mismos valen, pero son abrumadores o insuficientes.

La acción es de las más sencillas: un paso, tan solo un paso. Y, naturalmente, las siguientes. Volver el paso es imposible, pero la mayor de las veces nos quedamos con ese primer paso, algunos  otro paso en el que tambien se quedan.

En el caso de la escalera el primer peldaño, sencillisimo.

En esta oportunidad te invito a dar un, el, primer paso, o mejor dicho el primer peldaño. Adelante y muchos éxitos-

Los secretos para ser millonario.

Aún no somos millonarios; pero, poco a poco, nos estamos convenciendo de que podemos serlo. Debemos decir: a nadie le llegó la loteria así por así, hay que arriesgar recursos, quizas una vez, muchas veces y no siempre se logra; lo mismo sucede con  las apuestas donde se hacen ricos los dueños de las casas de juego.

Un negocio, es un negocio. Se invierte y se gana, trabajar, dedicarle el tiempo necesario; en primera instancia, aprender, conocer, saber, además de adoptar la necesaria experiencia. Puede ser poco o bastante. Dependerá del área de actividades del negocio.

El resultado del negocio permitirá al titular satisfacer los requerimientos de su familia y de sus aspiraciones.

Mitos que no nos dejan avanzar

Nadie crece solo sea en el estado físico, emotivo, sentimental, económico, cultural, de conocimiento. Pero ello mismo está limitado por mitos diversos.

En el estado físico requerimos de alimentos abastecidos por cadenas alimenticias, en cuyo proceso de producción participan mucha gente, históricamente, en la actualidad, y aún en la perspectiva del futuro. Por saberes y conocimiento al que tenemos acceso por la memoria y el uso de instrumentos de producción y la aplicación de los mismos para tener disponibles en nuestra mesa de tomar alimentos, a la vez que debemos preveer para el futuro y diseñamos mejorar los instrumentos e idear nuevos elementos para vivir.

La emotividad y los sentimientos los expresamos en calidades diversas respondiendo a nuestro estado físico. Bien alimentados, garantizados los mismos, representa elevar las potencialidades y capacidades para ampliar las perspectivas de vida que tenemos. Todo ello, naturalmente, por las calidades de nuestros sistemas económicos. Todo ello como base estructural y dar lugar a las superestructuras de cultural y desarrollo del conocimiento y saberes.